Vamos, levantate, coge fuerzas, no te quedes ahí parado, vamos, lucha, muevete ¿quieres? Responde, vete a salvarlo... Pero solo intentaba darme ánimos que nunca funcionaron, solo mi mente estaba vigente. Veía como aquella casa tan llena de telarañas desaparecía bajo mis pies al son del mismísimo infierno. Mi final, este es mi final ¿Acaso fue así? Aun no estoy seguro el recuerdo sigue siendo vago. Lo que encontraron bajo aquellos escombros fue a un muchacho con una bala en el pecho y unas cuantas fracturas por la suposición de estratos y un cadáver reciente. Ese cadáver, ese cuerpo sin vida, despojado de su alma de una manera cruel oculto bajo los escombros como si el destino lo repudiara; como si no le tuviera respeto; como si lo odiara.
Ese cuerpo, era el de mi hermano pequeño; Soon.
Al despertar en el hospital después de una intervención quirurjica, me dieron el pésame. Pero la culpa es mía y siempre seguirá siendo así y yo lo se.
Aun que ya han pasado unos cinco años la herida sigue abierta, profunda y punzante. Pero me encuentro vació desde entonces como si una parte de mi alma se hubiera ido con él, como si me hubiera arrancado una parte de mi. Ya nada me hace ilución, ya nada merece la pena. Es como si me hubiese muerto yo en vez de el.
martes, 28 de diciembre de 2010
lunes, 27 de diciembre de 2010
Maggie, se llamaba Maggie
Postrada en la cama, tan blanca como como una nube de sabanas blancas, apagandose como una vela al son del tiempo. En la que cada minuto, cada segundo cada... milésima, sus ojos iban perdiendo su brillantez. Para un niño de ocho años, fue como si, no encajara, como si la vida quisiera arrebatármela, ella era mi madre. ¡Mi madre!
No podía irse, no podía dejarme, ella...Lo era todo, era la única que me quería, que me ayudaba, que ... Me protegía. Yo, con el tiempo me fui combirtiendo en un ratero, robando lo que podía, por que, ella, era mi madre, se lo merecía todo, yo, le debía la vida. Al llegar a casa le mentía con que me lo habían dado un par de monjas, o que me lo había encontrado... Pero ella debía de imaginarse, lo que estaba sucediendo, uno no se encuentra comida todos los días. Una noche de verano, dio sus últimos alaridos. Recuerdo que, a pesar de ser verano, fue la noche mas fría de mi vida, mi cuerpo no respondió por un instante; pero lo peor de todo es que, me mantuve en calma, no solté ni una lágrima, ningún llanto, simplemente me levante, le cerré los ojos, y le dije: "Descansa empaz, Maggie"
No podía irse, no podía dejarme, ella...Lo era todo, era la única que me quería, que me ayudaba, que ... Me protegía. Yo, con el tiempo me fui combirtiendo en un ratero, robando lo que podía, por que, ella, era mi madre, se lo merecía todo, yo, le debía la vida. Al llegar a casa le mentía con que me lo habían dado un par de monjas, o que me lo había encontrado... Pero ella debía de imaginarse, lo que estaba sucediendo, uno no se encuentra comida todos los días. Una noche de verano, dio sus últimos alaridos. Recuerdo que, a pesar de ser verano, fue la noche mas fría de mi vida, mi cuerpo no respondió por un instante; pero lo peor de todo es que, me mantuve en calma, no solté ni una lágrima, ningún llanto, simplemente me levante, le cerré los ojos, y le dije: "Descansa empaz, Maggie"
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Las heridas que no se ven son las más profundas (otra frace de William Shakespeare)
Cada palabra, cada gesto, cada mirada, esa mirada angustiada y agonizante, ese miedo indispensable que le corroía por dentro y su soledad que cada vez se adueñaba mas de él. Aunque siguiera negándolo, aquí todos eramos de la misma calaña, lo único que nos distinguía era parte de nuestra historia, veces más triste y otras no tanto. Yo intentaba ayudarlo, deberás, pero él no se dejaba, yo sabía que estaba evadido por el miedo de no volver, por la angustia de no respirar aire puro y la soledad que se ha creado él con su propia desconfianza. Aunque por esto último no lo culpo. Me preguntaba ¿cuál seria la historia de aquel muchacho?, ¿qué debió de vivir para volverse tan cerrado al mundo? Pero cada vez que intentaba razonar con el me daba la espalda y siempre que intento ayudarle se pone a la defensiva. Y es que: Las heridas que no se ven son las más profundas.
lunes, 20 de diciembre de 2010
El amor nace, vive y muere en los ojos (frace hecha por William Shakespeare)
Me encantaría escribirte mil canciones, dos mil poemas, tres mil historias... Contártelas toda. Decirte lo que significas el vuelco que le distes a mi vida, el significado de cada uno de tus saludos, de tus gestos, de cada mirada.. Verte todos los días y pensar que no estoy pirado. Quiero dormir y soñar contigo el resto de mi vida. Desearía ponerme a tu lado y contar cada uno de tus rizos, escuchar cada una de tus palabras, ver esos preciosos ojos verde esmeralda nada mas despertar, ver que en tu cara siempre se dibuja una sonrisa, ver la coreografía de tus pies todos los días... Me encantaría compartir mi vida contigo, perderme en la espiral de tus días, oír de tus labios un "Te quiero", oírte cantar a dos velas, cenar todas las noches a la luz de la luna, que cada milésima de segundo este dedicada para nosotros y solo nosotros... Me encantaría tanto que si me dieran un céntimo por cada vez que pensara en ti ya seria millonario.
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