-Hijo de puta- un puñal, y yo desarmado- eso es de cobardes.
Mientras el movimiento circular del puñal me destrozaba el estomago él se tomo las molestias de decirme unas cuantas palabras.
-Valla que vueltas da la vida, un día estas vivo y al siguiente muerto.
Mis alaridos sonaban fuertes y consistentes en aquel callejón.
-Es una pena que alguien como tú deba ser eliminado, hubieses llegado alto. Chico hubieses llegado a lo más alto y lo perdiste todo por tú puto remordimiento, tuvistes que encariñarte, no podías obedecer ordenes, tenías que hacer lo contrario. ¿Qué más daba uno más?
-!Cállate¡-le grite.
Él saco el cuchillo y me empujo, caí y con sendas manos apreté la herida.
-¡Valla aún tienes ganas de vivir! De esa manera solo conseguirás morirte del asco.
-Valiente imbécil estas hecho- dije apoyandome en una pared que había cerca- te crees que me iré solo, por lo menos si me muero te llevo conmigo cabronazo.
-Ya claro tú y quien más inconsciente.
-Creo recodar que dijiste que era el mejor de todos, sé que decirlo uno mismo esta mal pero ¿me haces el fabor de mirar en la funda de tú pistola?- Observo con parsimonia y al ver que su pistola, una FN del calibre nueve, no estaba se quedo patidifuso.-Ahora posa para tú foto final. Sonríe-y le dispare entre ceja y ceja, esa sería la foto definitiva.
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